Si hay algo que nos ha dejado claro el estallido de la pandemia por la COVID-19 es que todas las precauciones son pocas. La distancia social, la ventilación, el lavado de manos, el gel hidroalcohólico y la mascarilla se han convertido en nuestros compañeros del día a día. Y aunque, sin duda, nos protegen de forma eficiente para evitar contraer la enfermedad en algunas ocasiones causan efectos secundarios que no son muy agradables. Sí, hablamos del maskné.

¿Qué es el maskné? Este término se ha creado en este 2020 uniendo las palabras “mask” (mascarilla) y “acné” para designar a esa desagradable reacción que provoca en muchas pieles el roce con la mascarilla debido a su uso continuado. Y si a esto le unimos la ansiedad y estrés que supone para la mayoría de la población la incertidumbre de la situación que vivimos tenemos la combinación perfecta para la aparición de esta reacción tan molesta.

El maskné no entiende de tipos de piel

Si eres de los que se está preguntando por qué de repente tiene puntos negros o granitos en la zona de la barbilla o las mejillas a pesar de tener la piel seca la respuesta es sencilla, el maskné no entiende de tipos de piel. Al pasar muchas horas al día utilizando mascarilla generamos una suerte de microclima en la zona que recubre, y debido a la humedad que produce nuestro aliento favorecemos la proliferación de bacterias.

¿El resultado? Ya lo conoces, no importa que tengas la piel grasa, mixta o seca, los granitos y las imperfecciones pueden aparecer en cualquier momento.

Socorro, no quiero tener maskné, ¿qué hago?

Ahora simplemente actúa, y lo primero que debes hacer es concentrarte en la limpieza. ¿Recuerdas cuando recomendaron un lavado de dientes frecuente y el uso de colutorios para evitar problemas en la boca por el uso prolongado de la mascarilla? Pues en este caso es lo mismo, pero con la piel.

Es habitual que la gente suela limpiar su piel una vez al día, pero si quieres evitar la aparición del maskné lo más recomendable es que lo hagas dos veces. Apuesta por productos limpiadores suaves como leches o espumas que puedas utilizar varias veces al día. Para reforzar su efecto también puedes incorporar a tu rutina exfoliantes que te permitan liberar a tus poros de la suciedad que pueda obstruirlos al menos una vez a la semana.

¿Y después de la limpieza? Hidratación. Este es un paso fundamental si quieres evitar que la piel de tu rostro se dañe con facilidad. Eso sí, recuerda utilizarla siempre al menos media hora antes de ponerte la mascarilla.

¿Y el maquillaje? No, no creas que nos habíamos olvidado de él. Si eres de las personas que utilizan maquillaje a diario lo más recomendable es que te hagas con un desmaquillante que te ayude a eliminar todos los restos antes de proceder a tu rutina de limpieza.

Tengo maskné, ¿qué puedo hacer?

Si en tu caso ya has desarrollado el tan temido maskné no te preocupes, todo tiene solución. Como sabes, hay una amplia variedad de productos en el mercado con los que puedes combatir el acné. Estos pueden ayudarte reducir las rojeces y la inflamación, a calmar la piel y a prevenir la aparición de más.

Para encontrar el más adecuado lo mejor que puedes hacer es acudir a tu farmacia de confianza y dejar que sean los profesionales los que te asesoren. De esta manera podrás explicarles de primera mano el estado de tu piel y podrán recomendarte el producto más adecuado para combatir este molesto acné en función de tu tipo de piel.

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